“Dar un espacio propio al cortometraje es reconocer que se están probando formas, voces y miradas que muchas veces acaban marcando el cine del futuro”. Con estas palabras pone en valor la profesión el cineasta Alex Lora, director de La gran obra, Mejor cortometraje de los Premios Fugaz 2024. Ahora, ¡acompáñanos en este viaje a lo largo de nuestra historia!

¿Cómo te sentiste al conseguir el galardón a Mejor cortometraje en la octava edición de los Premios Fugaz con La gran obra?

Fue una alegría enorme, no solo por reconocer el trabajo de todo el equipo, sino porque pensamos que ganar el Fugaz situaba nuestra obra en el epicentro del universo corto en nuestro país.

¿Por qué es importante que el cortometraje tenga un espacio propio y visible dentro de la industria?

Porque el cortometraje no es un formato menor. Creo que es un lenguaje en sí mismo y, a veces, me parece más difícil que hacer una peli. También creo que darle un espacio propio es reconocer que ahí se están probando formas, voces y miradas que muchas veces acaban marcando el cine del futuro.

¿Qué corto recomendarías ver a todo el mundo?

La jetée, de Chris Marker. Me hizo dedicarme a esto, así que no podría recomendar otro.

¿Qué es más importante en un corto: el primer plano o el último?

El último. El primer plano es una invitación, pero el último puede resignificar todo lo anterior y, de alguna manera, es el que decide si la historia se queda contigo o no.

¿Qué significa para ti formar parte de la historia de los Premios Fugaz?

Un orgullo. Los Premios Fugaz se han convertido en un referente del cortometraje en España, y formar parte de su historia es sentir que tu trabajo dialoga con una comunidad que ama y apoya aquello que nos empuja a hacer cine.

¿Qué lugar ocupa hoy el cortometraje en tu forma de entender el cine?

El cortometraje es donde más libre me siento como cineasta, donde puedo experimentar y volver a lo esencial. Incluso cuando trabajo en largometrajes, el pensamiento de corto sigue muy presente en cómo entiendo la puesta en escena y la narración. Además, he hecho un montón de amigos con los que debatimos, probamos y nos divertimos. Es algo muy pasional y las dinámicas son diferentes a las de un trabajo.

La última, para completar: #ElCortoEsCine porque no podría ser de otra manera. El valor de una película no puede medirse por su duración.